PICARESCA

Hay una nueva generación de jovencitas de la raza gitana, que ya no aprueban las mañas y el gracejo de sus madres y abuelas, lo encuentran humillante y antiguo. Como es natural tienen sus propias teorías. Acabo de presenciar su modus operandi, que ya probaron conmigo y me sacaron el dinero sin venderme nada. Os cuento: La joven en cuestión, de unos 16 ó 17 años, con el pelo oxigenado por ella misma, vestida a la última moda y con una labia muy “psicológica”, parloteaba con un viejo verde que no olvida las exigencias que su entrepierna le reclama. Se mete la mano en el bolsillo del pantalón invitándola a que busque lo que demanda. Cuando ya ha obtenido el desahogo que buscaba, saca la mano del bolsillo y sigue jugueteando, abriéndola y cerrándola hasta que ella se cansa y de un pellizco se la abre y lo que encuentra en ella no es lo suficiente, así que dando una vuelta se va en busca de otro pardillo que sea menos avispado que el puñetero viejo.

Cuando el individuo se queda solo, le falta tiempo para echarse mano al bolsillo y comprobar con una risilla picarona que su doblado billete permanece intacto. El truco consiste en decir que “hoy” es su cumpleaños y está recogiendo para una tarta que nunca ha tenido. A mí me sacó 500 pesetas (Me niego rotundamente a contar en éuros).